domingo, 27 de julio de 2014

Vestido de haretas, encajes y cintas de terciopelo para un mundo de fantasía




Anoche llegamos a Marsella, y hoy han tocado las playas de la Costa Azul, pero esto ya os lo contaré otro día.
Recordad, os dije que estoy haciendo minuciosamente un cuaderno de viaje por si alguno/a de vosotros/as quiere embarcarse en la locura de recorrer Francia de una punta a la otra como estamos haciendo nosotros, aunque estos días sólo os esté enseñando sobre todo, fotos de mis diseños.
Hace unos días (no sé cuántos, porque con estas vacaciones tan ajetreadas he perdido un poco la noción del tiempo) fue visita obligada el parque de Disneylan París. Tengo dos niños, así que no era una alternativa. Ir a París y no pasar por Eurodisney no entraba en sus planes lógicamente.
Estuvimos once horas dentro. Como era de imaginar terminamos reventados, por eso elegí un vestido que me hice el año pasado muy cómodo, pero a la vez con ese toque infantil ideal para rememorar mi infancia cuando leía aquellos cuentos de princesas: Blancanieves, La bella Durmiente,…


A pesar de parecer entallado por el corte en la cintura, no es ajustado, sino suelto, con el cuerpo lleno de haretas alternadas con pequeños encajes de bolillos. En el centro, separando las dos filas laterales de haretas mirando para ambos lados, lleva una cinta de terciopelo con dos coquetos lazos.
La falda del vestido es rizada, los hombros muy metidos, con una cinta y corchete dentro que agarra la tiranta del sujetador para que no se mueva ni se vea. El cuello barco y el largo por la rodilla.
En los pies unas manoletinas, ni mucho menos los zapatos que me hubiese puesto en España, porque tengo unas sandalias celestes del mismo tono del vestido.


El bolso de un azul más intenso; pequeño y con una tiranta larga para llevarlo en bandolera. El toque especial, un encaje de guipur a tono que lo rodea.
Como complementos unos pequeños pendientes perlas de y un anillo de perlitas de río, todo de tresCandela.
¡Buenas noches!