viernes, 1 de agosto de 2014

La curiosa historia del inicio de los vaqueros


Hoy desde la costa blanca, se me ha ocurrido contaros la historia de una de las prendas más utilizada en el mundo por grandes y pequeños, ya sean hombres o mujeres.
Su indiscutible versatilidad los hace únicos para cualquier momento e incluso época del año, siendo combinables con todo tipo de zapatos, bolsos, camisetas, chaquetas, etc.
Podemos encontrarlo en todo el mundo, en distintos colores y con diseños de lo más variado. Nadie se ha resistido a transformarlos, desde los grandes diseñadores hasta las marcas low cost.
Los vaqueros revolucionaron el mundo, simplificando la forma de vestir sin restar estilo a quienes los llevan.
El inicio se remonta a Levi Strauss, un pequeño empresario de origen alemán, que en 1853 decidió hacer las maletas para trasladarse de Nueva York a San Francisco. Quería aprovechar la fiebre del oro para abrir una fábrica familiar de ropa en California. Se llevó pantalones, camisetas y diversos tejidos necesarios para iniciar su proyecto, pero durante el viaje lo vendió casi todo a los pasajeros.
Al desembarcar en San Francisco, en la maleta sólo le quedaban algunos tejidos recios y ásperos para tiendas de carros. Como un buen visionario, no desistió. Las cortó  creando un par de pantalones resistentes que vistió un minero de la zona.



Así llegó la revolución, al contrario de los pantalones confeccionados hasta entonces que se rompían constantemente trabajando, estos eran mucho más resistentes. Así nacieron los primeros Levi’s de la historia.

Levi Strauss se estableció en la ciudad fundando una filial de la empresa de su familia, la Levi Strauss & Co. Llevaba las ventas habituales, pero en su tiempo libre producía aquellos resistentes pantalones tan demandados por los mineros, muy diferentes a como hoy los conocemos.
De forma gradual esta prenda se iría transformando y adaptando a las modas y tendencias.
Como su tejido era demasiado áspero, buscaron una tela de la ciudad de Nimes, conocida en Estados Unidos como denim, con un característico azul debido al tinte utilizado para colorearla.
Aunque debo señalar que un par de décadas antes, algunos marineros de Génova habían pensado hacer lo mismo con un tejido de color azulado  que se utiliza para las velas de los barcos.
Esta mezcla de ideas daría lugar a lo que Strauss llamaría: Blues Jeans, donde el primer término se refiere al color y el segundo, Jeans (Genes), a los habitantes de Génova.
Aquí no acabo todo, porque aún quedaba otro paso importante, los originales remaches de cobre que hoy sirven de adorno pero que entonces se inventaron con la intención de reforzar los bolsillos de los pantalones, para que una vez llenos de herramientas y pepitas de oro no se rompiesen.
Esta idea fue del sastre, Jacob Davis (un cliente de Strauss) en el 1871, en su taller de Reno, en Nevada. Sin embargo, no disponía de suficiente dinero para registrar la patente y explotar comercialmente su invento, por lo que decidió pedir ayuda a Strauss. El 20 de mayo de 1873 se registró la patente a nombre de los dos.
Y esta es la historia de los vaqueros, esos básicos que nunca faltan en nuestros armarios.

Espero que os haya parecido interesante. ¡Feliz día!