sábado, 28 de febrero de 2015

TACONES. ¿Cuándo están prohibidos?


¿Habéis escuchado alguna vez que para presumir hay que sufrir? Por desgracia, entre las mujeres es bastante común: la depilación, los tacones,… incluso podemos encontrar un estudio europeo donde desvela el 48% de las mujeres admiten estar dispuestas a soportar dolor con tal de llevar sus tacones favoritos. En ciertas ocasiones preferimos renunciar a la comodidad antes que a la elegancia y el glamour.  
Los tacones altos por desgracia traen aparejados muchos más problemas, ya que alteran la  biomecánica de la marcha, pues al andar con ellos nos inclinamos hacia delante, y aunque parezca imperceptible, con el tiempo se producen modificaciones estructurales que afectan al tobillo, las rodillas, las caderas y la columna vertebral. También, al elevar el talón y desplazar el peso hacia delante conlleva a que el exceso de presión termine deformando los dedos (juanetes o Hallux valgus, dedos de martillo,…).
Pero hoy no pretendo amargaros el día, sólo dar unos consejos a muchas mujeres embarazadas para que no dejen de estar perfectas durante su estado de gestación sin consecuencias para su cuerpo.
Durante esta etapa de nuestras vidas, aumentamos de peso, sobre todo en el tercer trimestre de gestación. Como este aumento se concentra sobre todo en la barriga, se altera nuestro centro de gravedad, acentuando la curvatura lumbar. Si utilizamos tacones demasiado altos, aumentaremos este problema, pues el cuerpo tenderá aún más a desplazarse hacia delante, obligando a la espalda a echarse hacia atrás para compensarlo. Esto provoca dolores de espalda.
Además de todos estos inconvenientes, no olvidéis que aumenta la probabilidad de riesgo de caída, siendo perjudicial no sólo para vosotras, sino también para vuestro bebé.
Durante el embarazo sufrimos cambios hormonales, una mayor presión en las articulaciones e incluso retención de líquido, haciendo que nuestros músculos y ligamentos se ablanden y estiren, haciéndonos más propensas a esguinces e hinchazón en pies y piernas. Si a todo esto le añadimos que los tacones acortan los músculos de la pantorrilla, conseguiremos aumentar la presión en las articulaciones, favoreciendo problemas en la espalda y las rodillas.
Por todos estos motivos, un calzado adecuado durante esta etapa de nuestra vida es fundamental. Aquí os dejo unos consejos para elegirlos:
  • Zapatos de horma amplia que no presione ni el pie ni los dedos, y que se adapte lo más posible al pie para evitar enfermedades como por ejemplo la fascitis plantar, bastante dolorosa por cierto.
  • Calzado con buena sujeción para prevenir torceduras y caídas. Intentad evitar chanclas o las sandalias sueltas.
  • Preferiblemente que estén fabricados con materiales naturales para que los pies puedan transpirar, evitando enfermedades por micosis.
  • La suela debe ser antideslizante, para que tenga un buen agarre la pisada y evitar resbalar.
  • El tacón aconsejado sobre todo en el tercer trimestres debe ser de tres centímetros, ni muy alto ni demasiado plano que también sería perjudicial.
Todas estas recomendaciones, no quitan que en una ocasión especial, os pongáis un tacón algo más alto, pero siempre que no estéis mucho tiempo de pie.
Espero que estos consejos os parezcan interesantes y  a algunas de vosotras os vengan bien. Un abrazo.


Fotos: Google imágenes